jueves 27 de diciembre de 2007

Posibilidades discursivas de la crítica del arte en la academia humanística y su difusión educativa.

Ponencia presentada en el I Seminario La Investigación Educativa en el Ámbito Universitario. Universidad Nacional Abierta. Mérida (Venezuela)

Posibilidades discursivas de la crítica del arte en la academia humanística y su difusión educativa:

Lic. Ricardo A. Ruiz Peña.

Vinicio Vielma.
Vinicio Vielma se despierta un día, a las 11: 30 a.m. tiene una importante reunión con el rector de la Universidad donde hasta ese día cursó estudios. Nervioso y muy elegante llega con una hora de antelación a la cita. Al igual que él llegan otros convocados tan elegantes, nerviosos y alegres, la diferencia principal es que, Vinicio, tiene el honor de dar durante ese día una alocución en la cual descifrará todo el pensamiento de un graduando en el momento clave de su formación: su recibimiento como profesional.
El, hasta ese momento, Bachiller Vielma, suma otras diferencias más al resto de sus acompañantes en el célebre día, él tiene el promedio más alto, además cuenta con un título más largo y enrevesado que cualquier otro aspirante. Licenciado en Letras, Mención Historia del Arte, 40 letras, distinto al de Abogado, de tan sólo 7 caracteres o Ingeniero de Sistemas, de 19 signos.
Transcurrido el tiempo, digamos 2 años, el Lic. Vielma ostenta nuevamente el promedio más alto en la maestría que cursa, académicamente se presenta como uno de los estudiantes más aventajado de su clase, un vocabulario amplio, cierta soltura para navegar en axiomas filosóficos arcanos y herméticos, sus monografías son en cuanto a temas profundamente reflexivos y originales, a tal punto de florecer con sus publicaciones como un notable joven investigador nacional, un Umberto Eco criollo, alguien mencionó, quizás un Calabrese andino que promete aún más, se atrevió a decir su tutor.
Entre sus hobbies, los de Vinicio, está el de trabajar en su profesión, de manera que ejerce el cargo de investigador en un Museo, quiere la casualidad o la vida, que Vinicio no sea feliz. En qué se sustenta tan nefasta conclusión. Por más que se esmera en revisar los documentos más antiguos, los estudios más actualizados, entablar las discusiones más acaloradas e integrar más ciencias auxiliares a la crítica de arte, ha descubierto que sus catálogos no se venden, y cuando los regalan, sabe de muy buena fuente, que recortan las imágenes y botan el texto.
Vinicio concluye, que ha logrado convertir la crítica de arte en una ciencia dura similar a la matemática, ha resuelto transformar la belleza en una tabla binaria. Asimismo ha descifrado 300 mensajes distintos en una representación de José Gregorio Hernández de hace 320 años atrás. Incluso resolvió, en su juventud de pregrado, como el arte de mecenazgo florentino, fue en cierta medida una revolución marxista, al quitarle a ese pequeño-burgés conocido como Dios y compañía el monopolio de las representaciones.
Todas las tesis presentadas, aunque con ligeros fallos históricos, como la de José Gregorio Hernández, han convencido a sus jurados, a tal punto que todas tienen mención publicación en el Boletín Universitario de Arte.
Vinicio Vielma, jamás ha sido alejado por la academia, ni la academia lo quiere alejar, pero en el museo, que debemos decir es bastante tradicional, no encuentra la manera de insinuarle que cambie de lugar en la institución, por ejemplo en una sección que se llame: Departamento de Investigaciones Rebuscadas, Léxico Insufrible y Tratamiento de Orates.

Robinsón Jeter Carrasquero Rodríguez.
El Sr. Carrasquero, obstinado del tráfico, la contaminación, el stress, los morteros que asustan en diciembre y los morteros que asustan todo el año, decide junto a su familia correr a las colinas. Por ello asciende a la cordillera andina, deja la urbe por una ciudad más pequeña. Se compran los guantes, los gorros que dicen Mérida, se ponen sus bermudas, sus franelillas, se montan en su camioneta. Comienzan el viaje.
Nelly Stacey, hija menor del Sr. Carrasquero, pregunta a donde irán en Mérida. La Sra. Nelly de Carraquero anuncia que al Teleférico, a la Venezuela de Antier, algún que otro pueblo alrededor, a comprar fresas con crema, a un Museo y a comprar artesanías.
Jackson Jesús Carrasquero, el hijo mayor, acepta gustosamente el itinerario, además anuncia que en el anterior viaje que realizara con sus compañeros de Universidad le encantó un museo de esa ciudad en especial.
Después de la mitad del recorrido planificado, todos se ven frente a una puerta que reza Museo de..., cada uno de ellos entra, durante el recorrido, un informador de sala, le da indicaciones de que hacer y no hacer dentro de las salas, someramente le da información sobre cada obra de arte que encuentran a su paso. Cuando ya casi termina el recorrido, el Sr. Carrasquero abre el breve catálogo que le fue obsequiado en la entrada, comienza a fruncir el ceño, hasta tomar un cariz de aparente dolor, en un instante, se acomoda los lentes, en otro mira hacia atrás, para preguntarse si lo que dice allí se refiere a la exposición en sala o a otra que ya pasó. Después de un rato se ve preguntándole a su esposa, “qué quiere decir ‘entelequia preexistente’.”, su esposa rápidamente dice algo que se aproxima al significado, nuevamente Robinsón pregunta: “¿y ‘...deconstrucción de una posmodernidad figurada, un vector de desterritorialización dentro de una sociedad plagada de nichos que evaden sus introyecciones, a partir de la fluidez de la identidad, dinámica plural, fractal e insondeable constante latinoamericana inaprensible...’ ?”. Esta vez la Sra. Nelly se queda en blanco, no dice nada, mientras mira un cuadrito que conjuga fotografía, dibujo, pintura y texto escrito.
Después de un rato cuando salen del Museo, discuten sobre la frase que el Sr. Carrasquero leyó en la sala. Finalmente dicen: ¿Cómo quieren atraer al turista si te hablan en chino, será qué es tan complicado lo que hay en los cuadros que nadie lo puede decir normalmente, o será que necesitamos psicólogos para entender esto?.
Entretanto en el museo, del que acaban de salir los Carrasqueros, Vinicio Vielma, sigue escribiendo un texto en el que acaba de resolver como los trazos de Centeno Vallenilla, contienen la teología posmoderna del arte representacional de la segunda mitad del siglo XX.

De la academia.
El anterior relato ocurre más frecuentemente de lo que podemos imaginar, quizás en versiones un tanto disímiles, cómo en otras más cercanas, en especial si anunciamos que estudiamos algo como Letras. Nunca falta un guasón que pregunte: ¿y llegaron hasta la “z”?, así como dónde vamos a ejercer tal disciplina, en resumen siempre la asocian con la educación.
Durante toda la carrera quienes se preocupan por sus calificaciones o simplemente por la pasión que les condujo a esta disciplina, se esmeran por realizar un trabajo efectivo, eficiente y excelente en cada monografía, tesis, informe o análisis. Cada quien opta por algún medio que se le facilite o que hayan cultivado –a esto se le conoce como discurso-, en principio se ven dos grandes espectros: uno poético y otro cientificista, cualquiera es válido, sin embargo también existen otras subespecies de tipología discursiva, sea el caso del periodismo seudo-trascendental, que es aquel que anuncia haber encontrado en su objeto de estudio el siguiente Picasso, Rodin, Van Gogh o Leonardo, para él la genialidad es un don y obviamente él se los encuentra cada vez que investiga.
Del Discurso Poético, alguna vez hemos tendido a alcanzarlo, pues tenemos la licencia de Heidegger, que reza que para hablar de arte debemos hacerlo en arte. Esta postura o don discursivo, es ampliamente desarrollado por escritores o críticos de arte, pero para sostener la solidez académica y la rigurosidad de una ciencia, éste se queda corto para describir casos más “profundos” hallados por cada investigador. De tal forma que cuando nos encontramos con críticos cuya base radica en la sensibilidad frente a ciertas obras y son expresadas bajo el signo de aquella sensibilidad impregnada de una docilidad en el lenguaje, para otros críticos y otros profesionales de las ciencias sociales a veces supone una escritura menor –en tanto a rigurosidad-, cayendo en la calificación de crítica literaria, o cuasi-literaria.
Ante tal estigma, los investigadores formados por la academia y por la metodología de la crítica del arte, tienen a su favor una rigurosidad que a veces superan en complejidad a otros especialistas. El estructuralismo, la semiótica, la sociología, la iconografía, entre otros, son métodos, que han reaccionado como fórmulas de aproximarse e incluso descomponer la obra de arte, para llegar a hipotextos, fuentes, parangones e influencias.
Por consiguiente la formación del historiador del arte, que el caso nos refiere por ejemplo, la Universidad de Los Andes, responde íntimamente a ambos espectros descritos, al menos a las posibilidades de cada estudiante.

De la sociedad.
El acercamiento que tiene el espectador aficionado a la esfera del arte, a veces es básicamente sensitiva, con sus sentidos, pocas ocasiones recurren a la intertextualidad para sostener un diálogo crítico con el autor o el artista. En específico, el aficionado en nuestro territorio, tiene cierta distancia con la crítica oficial de arte. De manera que muchos, por no decir todos los productos de la crítica, quedan en uso exclusivo de personas íntimamente vinculadas con el círculo de los artistas y críticos. Podríamos entonces figurar un mapa en el que existen dos territorios, con una frontera bastante endeble, en uno existen personas cuyas actividades en torno al arte se vuelven cíclicas, producen un objeto, este objeto genera productos, estos productos son consumidos dentro del territorio descrito, a esto se le conoce como subsistemas culturales, tentativamente por ese ciclo podemos llamarlo ecosistema cultural, ya que puede sostener la vida de sus miembros en un circuito cerrado con sus producciones.
El otro territorio es más bien ocupado por una infinidad de miembros que, en su relación con el arte, mantiene un acceso restringido, la frontera permeable y endeble invita a integrarse, pero no con inmediatez, sino con una profunda disciplina. Para integrarse al diálogo de la crítica se necesita conocer el objeto de la crítica y en ocasiones, si no es en todas, los críticos sostienen una fórmula de adscripción dada por el conocimiento, no por la experiencia sensitiva exclusivamente.
Sin duda cuando alguien asocia la carrera de Letras con educación, lo hace con mayor precisión que los resúmenes de la profesión. Dentro de las posibilidades de los egresados están: la docencia y la investigación, en el área académica o en el área museística. Pero, para el ejercicio en las entidades museísticas se requiere una conciencia docente, en cuanto al tratamiento de los temas y el destino de sus productos.
El público o realmente los públicos, encuentran en los museos, ciertos discursos que introducen a ciertos individuos, de manera que la intertextualidad se determina por una negociación entre el bagaje de cada lector y la propuesta textual museográfica.
¿Cuál es el delito de nuestro hipotético investigador?. Ninguno, las posibilidades de elaborar un discurso cuyo fin sea desarrollar teorías complejas sobre procesos de sensibilidad entra en las ofertas que como docente tiene. Si el público que negocia consumir tal producto opta por desechar o no interesarse por él, quizá por el poco interés que tenga cierto tipo de discursos cientificistas, no debe, en ninguna forma, extinguir tal meta.
La preferencia por lecturas más cercanas al discurso poético, también son válidas, la conciencia del crítico del arte debe examinar su entorno y proponerse como meta determinar desde que punto abarcar su objeto de estudio. Su solución docente o pedagógica debe estar cónsona con sus potenciales alumnos. Poética o cientificista, o un híbrido de ambas son opciones determinadas por el público a conquistar.
Los métodos de la crítica, dan una posición cómoda, cuando se obtiene la iniciación en los círculos intelectuales. Pero en la sociedad, donde el valor del producto cultural, la obra de arte, no deja de tener principalmente un carácter lúdico o recreativo, o la sumo se cataloga como un aliciente para el turismo cultural, aquellos métodos –sociología, semiótica, estructuralismo, etc.- son juzgados por su aplicabilidad o su inaplicabilidad.
La crítica del arte en Venezuela, tiene dos vertientes una periodística y otra de publicaciones especializadas, la primera invita al lector a informarse o recorrer determinado eje artístico, la segunda motiva la discusión, nuevamente pedagógica, en torno a un tópico de dominio especializado. La primera es caracterizada por la inmediatez, y el acercamiento elemental, la segunda responde a un programa de participación, donde se invita a integrarse a un ecosistema cultural.
El gran culpable no lo representa los círculos intelectuales dedicados “a cosas que a ellos sólo interesa”, ni los que ha decido convertir la ciencia del arte en lecturas superficiales, escasamente rigurosas y poco interesantes a los más exigentes. En todo caso todas estas galimatías tienen en la formación del ciudadano promedio mayor responsabilidad, pues el desconocimiento o complejidad de los discursos en torno al arte resultan de la efectividad de la educación artística en la educación básica. Una vez más volvemos al tema de la educación. La historia del arte y la crítica responden a la básica necesidad de educar, de manera que poética, cientificista, periodísticamente, o de otra forma los métodos de la crítica y la historia del arte deben como misión inicial establecer a quien se dirigirán, en la academia o en un ecosistema cultural más amplio.

De la multidisciplinareidad en la docencia.
Luego de establecer dos grandes espectros, la investigación periodística y la especializada, y reconocer que ambos poseen amplias posibilidades para los públicos, giramos la mirada sobre los conductores de este conocimiento, los educadores o canalizadores de los métodos.
Mi experiencia se resume a un ámbito de especialización discursiva como la Historia del Arte, y asimismo museística, sin embargo mi actividad docente se dirige a los comunicadores sociales también. Así enumero que, la especialización académica describe un ghetto o subsistema cultural, a diferencia del estrato museístico que presenta una proximidad comunitaria plural y finalmente, la docencia a futuros periodistas que implica un ejercicio de vinculación o hibridez entre ambos espectros, como propuesta final.
Si consideramos que la academia, al menos la humanística, ocasionalmente se distancia de las interacciones sociales, justificada por la eterna perspectiva cenital cuya posición permite análisis e interpretaciones “desde afuera”, comprobamos que ésta genera productos poco masivos o integracionista en la realidad educativa, formativa o informativa.
La academia de las ciencias sociales, sea el caso de la Comunicación Social, resulta una elección ante esa necesidad, quizás “holística”, de producir educativamente conocimientos de amplio rango de acción, a públicos disímiles, pues, luego de la conciencia o la autoconciencia colectiva de los ecosistemas culturales, entiéndase ghettos, y de la intención docente que poseamos sobre los profesionales que formamos.
Consecuentemente la investigación, fruto académico o periodístico, encontraría mayores logros “discursivos", cuyos resultados serían investigaciones tan sólidas como funcionalmente amplias.





BIBLIOGRAFÍA
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Pensando EN arte

Estas son algunas obras propias

Mérida desde temprano, 2007

Mérida desde temprano, 2007
Concursó en el 1er certamen (Contraste Venezuela) de la Alianza Francesa de Venezuela

Vista cenital a un instante sin televisión, 2007

Vista cenital a un instante sin televisión, 2007
Fotografía reconocida con el premio al estímulo en 2007 Bienal de Artes Plásticas de la ULA

Casita del páramo, vía Los Nevados

Casita del páramo, vía Los Nevados
2º lugar en el concurso postales de Venezuela 2008 (original a color)